Toda esta historia del KlanKlon
apareció cuando, allá por 1996, un conejo enano llamado Untxi, que
le había comprado de regalo de reyes a mi mujer, se puso a
perseguir el punto rojo marcado por la luz de un láser de una tienda
de todo a 20 duros. Me di cuenta de que era un conejo especial, un
conejo transgénico y telequinético. Aquél conejo me invitó a conocer
su mundo y yo, cual reciclada y transexual Alicia en el país de las
maravillas, lo seguí, igual que él seguía a la luz del láser,… y
esa es mi historia.
Ahora tengo el honor de portar un
cucurucho y dirigir las reuniones de conejos enanos como
Gran Maestre de la Logia
del Klub Klan Klon, en la que todos somos hermanos cofrades unidos
por la igualdad, la identidad más absoluta.
Si, es cierto que para
pertenecer a este selecto klub hay que ser blanco, tu pureza racial
se debe remitir hasta los primeros hermanos cofrades, criaturas
predilectas del monje agustino Gregor Johann Mendel, y sobre todo
hay que ser un conejo, y si eres un conejo clónico y de laboratorio,
mejor.
KlubKlanKlon, suena
musical,… es una triste casualidad que haya otras organizaciones
que desgraciadamente compartan el mismo acrónimo. (no es culpa
nuestra) aunque esas otras organizaciones también usen cucurucho y
haya que ser blanco para pertenecer a las mismas, obviamente, no
tenemos nada que ver.
A mi me costo algún
tiempo darme cuenta de que, tal y como me indicaba Untxi, también yo
era clónico, que vivía en una casa fruto de un diseño mil veces
repetido, (salón, cocina, tres habitaciones y baño alicatado hasta
el techo) que todo cuanto me rodeaba era perfectamente idéntico a lo
que tenía mi vecino, comía productos cuya diferenciación viene dada
por sutiles cambios en el código de barras, usaba electrodomésticos
con certificado de calidad CE, friegaplatos, lavadora, frigorífico,
vitrocerámica, tod resultado de la
producción en cadena, fabricación
en serie, la alienación, el pensamiento único y globalizado, las
marcas blancas del supermercado, moviéndome entre seres moldeados a
base de cerebros jibarizados de muñequitas Barbies o Bratz, lo mismo
me da. PC, DVD,
TV, VHS, HIFI, ON, y finalmente OFF.
Un día me miré en un
espejo adquirido en “la república de mi hogar” y ahí estaban,
pequeñitas pero evidentes, blancas, móviles y despiertas, no había
la menor duda, ¡yo también era un conejo clónico!
Fue Untxi, mi conejo,
quien me enseñó a verme las orejas, pero, sobre todo, a vérselas a
los demás; ignorantes pensándose originales, sintiéndose únicos,
indispensables, libres… tal y como se lo muestran los anuncios
publicitarios de la TV. Todos conejos, todos clónicos, repetidos
y anodinos, en realidad.
Tras ésta revelación,
comencé devotamente a grabar, en el gran códice universal que es la
web, mis estampitas semanales, en la esperanza de que, algún día,
sean ungidas por la fortuna de la moda y se vendan de forma
seriada, clónica e incansable en todos los lugares del mundo:
supermercados, aeropuertos, quioscos, en promociones de cereales,
yogures, juguetes, bolígrafos, camisetas, en el parque temático del
klanklon,.etc… hasta que el hastío de su uso y abuso, las convierta
en algo anodino, repetitivo y vulgar, (es el gran poder de la
sociedad de consumo), absorbidas, deglutidas por la infra-cultura de
los “Mass media” espero eso si, dejando en el ínterin mis bolsillos
llenos de dinero y por ende de libertad.
Es por ello que quiero
agradeceros vuestro el interés en estas historietas que espero
me acerquen un poco más a mi seguro (revelado por un conejo)
destino, de bolsillos repletos de zanahorias y bohemia libertad.