La fauna salvaje se despereza en las mañanas del zoológico, ¡la
jungla en tu propio fregadero!, la sabana, leones corriendo tras
las cebras, gorilas alimentándose de los tiernos tallos
refrescados por el rocío del amanecer, osos pardos pescando los
salmones que ascienden hacia sus lugares de desove, tigres
siberianos saltando sobre los indefensos cervatillos, los
cocodrilos del Nilo acechando al desprevenido ganado de las
riveras,... todo eso y más al alcance de un billete de autobús.
¡¡¡ prepara tu cámara y vete al zoo a disfrutar del amanecer de la
vida salvaje!!!!.
Para hacer un buen safari fotográfico en el
zoológico necesitas un buen cebo.
No me gustaría que me confundiesen con un defensor de los derechos de
los animales, no lo soy. Los animales son seres con
derechos limitados, como lo fueron en su tiempo los esclavos,
tienen derecho a tener propietario. Se les impone lo que "es
mejor para ellos", sin tener en cuenta su propia opinión, y
acaso ¿la
tienen?,... (yo no la conozco). Comer o ser comido,... ¿quién
puede erigirse en interlocutor de los animales? ¿Otro San
Francisco de Asís?... ¡qué pretencioso!.
Somos el máximo
depredador, dueños, y como tales actuamos. Los defensores
de los derechos de los animales lo único que parecen buscar
igualmente es aprovecharse de la "fuerza" la buena imagen de los
animales salvajes: águilas, leones, hipopótamos, tigres,
defines, pájaros,... adueñarse de su imagen, pretendiendo
representar a unos seres que no pueden opinar, ni siquiera en
contra de sus supuestos defensores y les roban hasta el derecho
a representarse a si mismos, a su digno silencio, a morir y
extinguirse silenciosa pero honrosamente.
¿Cómo pueden
representar a los animales unas personas que son sus propios verdugos, sus
depredadores naturales e históricos? ¡cabe una mayor hipocresía!
Lo único que parecen querer es cubrir sus propias necesidades e
intereses, la falsa ayuda caritativa de la rifa benéfica, "su
causa" de niños consentidos, la partida de canasta después del
té en la que se habla de caridad, para redimir el pecado
original de su propia especie.
Los animales no se usan sino como un
bien más, otro objeto de negociación, de comercio, de
depredación para el ser humano. Los pretendidos defensores de los
animales los convierten, igual, en otro objeto más del cambalache
de trileros,
nada más, una forma más de aprovecharse hipócritamente, según nuestra
naturaleza depredadora, devorándolos a ellos, sus refugios y sus
territorios (hábitats dicen), queriendo representar, sobre todo, los derechos
de propiedad de los animales,... haciéndose eco de intereses que sólo
pueden ser humanos.
Si hubiera verdaderos defensores de los derechos de los animales
lo que harían sería: "extinguirse". (me
lo ha dicho mi perro con el que acostumbro a mantener largas y
provechosas conversaciones,... siempre me da la razón porque...
sabe que soy "el amo").
No obstante, tengo que decir que los defensores
de los animales me resultan agradables y políticamente correctos, adorables,
en su tierna ingenuidad,
me caen simpáticos.
Nota del traductor:
"ARBEIT MACHT FREI": El trabajo os
hará libres" es la inscripción de la entrada del ahora "parque
temático del exterminio" en Auswich.
Los zoológicos como lugares para la preservación
de especies en vías de extinción.
Se les podría convertir en jabón y de hecho así se ha hecho con
las ballenas, pero a algunos animales es más rentable tenerlos
estabulados para que desfilemos dejando nuestras limosnas para
la santa causa de la salvación de la naturaleza y las especies.
Los zoológicos han quedado reducidos a un parque temático del
genocidio, museos del exterminio, guetos, egoístas reservas de
material genético.
¿Estás seguro de que no eres tú el que está dentro?
Especies animales en sus ecosistemas naturales.
En 1770 Carlos III ordenó construir en Madrid la antigua Casa de
Fieras del Retiro situada junto al Jardín Botánico dentro de la
corriente enciclopédica de la época, cercano a lo que sería el
Museo de Ciencias Naturales (obra del Arq. Villanueva y
actualmente Museo del Prado), todo ello con una función
investigadora en un momento en el que se clasificaba y se
descubría el mundo.
Nada queda en los zoológicos de hoy de esa función científica,
mucho menos de una pretendida función educativa: parques de
atracciones con animales, circos disfrazados cuya única función
es la de enseñar cómo hacer más dinero con cualquier cosa, sin
importar las vejaciones a las que tenga que someterse a otros
seres,.... la pedagogía está clara.
Educar a investigar.... como si fuéramos el científico loco de
la Isla del Dr. Moreau y conservar los monstruos resultantes de
nuestra depravación, una galería de monstruos raros a base de
extinguirlos, para la diversión de la masa popular que se siente
aristócrata paseando a salvo tras las vallas
electrificadas, junto a esos artificiales espacios de peligro
que no pertenecen a los humanos.
No son "jaulas" sino "recintos", no están
en "cautiverio" sino en un "medio controlado" para el estudio de
sus hábitats,... pero la fruta podrida, los piensos compuestos,
el olor a orines rancios nos delata, es nuestro hábitat no los
suyos: "la basura".
Si eres de los que se levantan antes de que amanezca para
limpiar las ordeñadoras mecánicas, poner a ordeñar a las vacas,
pagar los préstamos al banco, sacar a las vacas al prado,
recoger las boñigas (lixiviados), cita con el veterinario,
controles de calidad,... para luego la miseria que te pagan los
de la empresa láctea que no llega ni para cubrir costes, y
además llevas a los niños al colegio y tienes a al abuela en el
asilo,... que sepas que, al menos, tus vacas te comprenden y te
apoyan. Nosotros lo hemos constatado!!!
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